
A veces, lo que parece fantasÃa, nace de una verdad que solo necesitaba una forma distinta de ser contada.
En La Estrellita Caili hay ternura, sÃ, pero también hay ciencia: Rigel y Betelgeuse, las estrellas que acompañan a Caili, existen realmente y forman parte de la constelación de Orión.
Cada año, entre noviembre y febrero, la Tierra se mueve de modo que esas tres estrellas se alinean, y es ese movimiento el que inspiró el corazón del relato.
Por eso La Estrellita Caili no solo ilumina la imaginación, sino también el cielo que todos compartimos. Un cuento que enseña sin pretenderlo, y que recuerda —con dulzura y verdad— que el amor también puede tener su propia órbita.
— Félix Manuel
Excelente forma de educar de una forma divertida para los niños.
¡Gracias, Carmen! Me alegra saber que te ha gustado el modo en que el cuento enseña. Busqué que los niños aprendan con alegrÃa y los adultos sientan encanto también.