Origen
Nací en New York, de padres puertorriqueños, pero llegué a Puerto Rico con apenas meses de nacido. Me crié allí casi toda mi vida y soy, ante todo, natural de Salinas. Viví en el pueblo hasta los veinticinco años y luego me trasladé al área metropolitana por motivos de estudio, etapa que terminó convirtiéndose en residencia permanente. Aun así, Salinas nunca dejó de ser mi punto de referencia: mi familia, mis afectos y mis raíces permanecieron siempre allí. Hace algunos años resido fuera de Puerto Rico, pero el vínculo con mi pueblo y con mi gente nunca se ha interrumpido.
La vocación temprana
Escribo desde los diecinueve años, no por ambición profesional, sino por vocación. Nunca cursé estudios formales en literatura, filosofía o letras. Mi formación académica siguió otro rumbo, pero la escritura apareció temprano y se quedó. En esos primeros años tuve la fortuna de cruzarme con personas que supieron mirar con seriedad lo que yo hacía. Aquí algunos de mis primeros poemas.
Poemas de etapa temprana
A través de Ruth Santiago —conocida por todos como Tata Santiago— llegué al periódico Salinas Hoy. Allí comencé a publicar poemas y, con el tiempo, ella misma decidió dedicarme una reseña en la sección Nuestra Gente. Ese gesto fue importante no por la exposición, sino porque validó algo esencial: que escribir no era una excentricidad pasajera, sino una inclinación real que merecía atención.

Reseña publicada en Salinas Hoy, sección Nuestra Gente (1991)
Reconocimiento universitario
Más adelante ingresé a la Universidad Politécnica de Puerto Rico para estudiar ingeniería. Durante esos años continué escribiendo y participé en varios certámenes literarios universitarios. En ellos obtuve primeros lugares en poesía y ensayo, además de menciones en cuento. Mis textos fueron incluidos en publicaciones oficiales de los certámenes, acompañados de reseñas críticas y evaluaciones formales.
No menciono esto como acumulación de méritos, sino como evidencia de continuidad. Aun sin haber elegido la literatura como carrera académica, la escritura se mantuvo activa, evaluada y reconocida dentro de espacios institucionales concretos.

Certamen Literario de Cuento, Poesía y Ensayo – Universidad Politécnica de Puerto Rico (1993). Obra: “Un fin de semana” – Mención honorífica; Obra: “Clamor a la razón” – Primer premio; Obra: “Embrujo de la mujer de mi tierra” – Segundo premio

Participación en certámenes literarios universitarios — Universidad Politécnica de Puerto Rico (1994). Obra: “Qué significa la vida” – Segundo lugar.
El largo silencio productivo
Tras esos años iniciales, mi vida tomó el rumbo profesional de la ingeniería civil. Durante décadas ejercí —y ejerzo— labores relacionadas con esa formación. Sin embargo, la escritura nunca desapareció. Permaneció en segundo plano, sin prisa y sin presión, acompañando mi vida en silencio.
Ese período, que desde fuera podría parecer una interrupción, fue en realidad un tiempo de maduración. Escribí cuentos, ensayos y poemas sin la necesidad de publicar, sin la urgencia de ser visto. La literatura no competía con mi vida: convivía con ella.
El reto de la novela
Llegó un momento en que decidí asumir un desafío mayor: escribir una novela. Sabía bien que se trata del género más exigente y que hacerlo sin formación específica ni tutoría directa aumentaba la dificultad. Aun así, acepté el reto.
Durante el proceso tuve acceso a un antiguo manual de escritura de novelas que, lejos de facilitarme el camino, lo volvió más complejo. Lo que esperaba que fuera una guía sencilla se convirtió en una prueba de resistencia. Aun así, persistí. Durante más de cinco años conviví con ese manual y con mi manuscrito, avanzando lentamente, corrigiendo, replanteando y aprendiendo sobre la marcha.
Finalmente, en octubre de 2023, publiqué En Vuelo Como las Aves a nivel internacional. La novela nació del deseo de reflexionar sobre la forma en que juzgamos a quienes se conducen de manera distinta, especialmente cuando esa diferencia está marcada por una condición mental. Mi intención nunca fue explicar, sino humanizar. Que el lector comprendiera que, a lo largo de la vida, nada podemos ofrecer a los demás que sea más grande que lo más noble de nuestra humanidad.

En Vuelo Como las Aves (2023)
Un punto de cierre… y de apertura
Hasta aquí llega esta primera etapa de mi trayectoria como autor: la formación vital, los primeros reconocimientos, el largo silencio productivo y la culminación de una obra que tardó años en ver la luz.
Lo que vino después —la recepción de la novela, su recorrido institucional y lector, la expansión hacia otros géneros y la construcción consciente de un cuerpo de obra— pertenece a otra fase distinta. Esa historia, más reciente y aún en desarrollo, merece ser contada con el mismo detenimiento.
Esa será la segunda parte.
Ejemplo de dedicacion y constancia.
¡Gracias!